1
Identifica la malla deseada
Abre el GLB y comprueba qué objetos deben formar la pieza imprimible. Oculta o elimina la geometría usada solo para la visualización, las superficies duplicadas y los componentes que no quieres exportar.
2
Comprueba la geometría y las dimensiones
Busca bordes abiertos, superficies que se intersecan, normales invertidas y elementos muy finos. Confirma una dimensión real: STL almacena coordenadas, pero no indica de forma fiable la unidad que representan.
3
Exporta y luego verifica
Prepara la geometría seleccionada como un STL mediante un flujo de trabajo que permita realizar las modificaciones necesarias. Abre el resultado en un laminador, inspecciona su tamaño y sus capas, y repara la malla de origen si faltan superficies o detalles.